Ya está:
Del río de la vida nos escurrimos,
como niños que cortan flores,
desojándolas entre un te quiero indeciso,
que brota de tu boca tibia.
Ya está:
Sin ser nada y siendo todo,
extraño el vibrar de tus ojos liceanos,
escrutando mi quehacer somnoliento,
que hoy pedalea hacia tu recuerdo dulce.
Ya está:
La vida nos tiene lejos,
con la incertidumbre besando tu recuerdo,
recuerdo que talla tu nombre en mi corteza,
corteza que; ya está; tallando lo tuya.
lunes, 4 de marzo de 2013
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