domingo, 15 de abril de 2012

Olvidemos.

Olvidemos por un momento,
que eres tuya, y yo soy mío,
olvidemos el mundo vacío,
del cual somos testigo a todo momento.

Olvidemos que te fuiste con el viento,
porque al irte me llenaste de añoro,
que al volver serán tesoro,
porque es usted; solo usted, la señora de los tiempos.

Olvidemos que fuiste compañera,
unidos en el comunismo de nuestros cuerpos,
alejados de la doctrina; plasmado en movimientos,
sin color, sin bandera; solo tus labios como miel pasajera.

Olvidemos, pues, barreras de kilómetros,
tu indiferencia y mi ausencia gris,
recordando un beso con sabor anís,
la sangre y el calor; la sed ardiente del cronómetro.

sábado, 7 de abril de 2012

Tal vez.

Tal vez soy sordo,
y no escucho lo que me dices,
me murmuras que no me quieres y yo río,
y cuando me quieres yo no estoy...
Tal vez, quizá; a lo mejor,
eres amiga del silencio,
del secreto cautivante,
y me tienes preso de tu introversión,
hasta que lo consideres necesario.
Quizá no me quieras, quizá si,
y tal vez yo me encuentre solo en esta ilusión,
hecha de barro y bares de mala muerte,
o de lugares tiernos y connotados,
donde mis barcos de papel nadan en los confines de los hermosos lavamanos,
en ese lugar pareciera perecer la pureza de la inmensidad de mis días,
mientras espero un te quiero de tus labios pequeños.
Ojalá, como dice el trovador, leyeras mi boca sucia,
rota de minutos perdidos en la muralla kilométrica,
sangrando ternura a caudales,
que se embotella en un vino tinto y apasionado,
de aquel vino que quiero que bebas,
para que te emborraches y llores conmigo,
que vomites tus misterios felinos,
misteriosos cual odio israelí y palestino,
y luego duermas en mi pecho,
como la primera niña que amé en el colegio,
y como la última que quiero para mi pruebas.
Tal vez tengas derechos a guardar silencio
como las leyes te permiten hacerlo,
y si querer conocerte fuera un delito,
la pena de muerte sería un eufemismo,
para mis intenciones macabras...
Solo conocerte...
Y darte un abrazo tibio,
un beso cálido,
y una sonrisa dulce,
Cual chocolate de la sorpresa,
quiero que seas presa de mi corrupción,
que la oscuridad sea la presión,
de nuestra complicidad eterna...
tu secreto... mi secreto... mi silencio... tu silencio...

jueves, 5 de abril de 2012

Dejar que el alma vuele.

  • Que vuele en lo alto

  • y en lo lejano

  • en el ayer y en el mañana

  • allí

  • donde el horizonte es solo un espejimos

  • donde los países son solo puertas abiertas

  • y la distancia pese sea más blanca que la leche

  • allí

  • en el país de la plenitud sonora

  • y en la felicidad ciega

  • allí, entre los acordes y el aire de esta canción

  • volaran nuestras almas aterradas de tanto espanto que nos aqueja

  • y nuestros cuerpos no serán más que el camino hecho mar

    será un mar dulce

    más dulce que una sonrisa

    serán párpados negros

    los que nos encierren

    en el palacio de nuestros labios hermosos

    la liberaré del dragón de la monotonía

    y cobraré la victoria de sus pupilas sinceras

    porque cuando el tiempo se hace espera

    la lucha no tiene demoramás demora

    que beber de tu boca el elixir de una canción deliciosa

    o de tu piel el poema más sencillo

    con palabras en silencio gris y amarill

    o
    más allá de ese castillode estos países
    de esta vida viajarán las almas de un cortometraje diurno y lleno de neblina
    en la barca de un deseo vago
    lejos de cualquier repudiode cualquier ley
    de cualquier policía que nos persiga
    pues somos ilegalmente el uno para el otro
    hasta que la muerte nos separe...

    • Hasta que la muerte nos separe

    • ¿a caso la muerte es el pretexto de nuestra existencia?

    • somos carne y piel esclava de los días

    • somos huesos rotos corrompidos por una irrealidad llena de injusticia

    • pero ns tenemos el uno al otro

    • como mar y barca

    • como vino y miel

    • podremos embriagarnos cincuenta veces

    • y hacer de nuestras bocas el alcohol más poderoso

    • para así olvidar que estamos vivos en este mundo

    • olvidar que estamos solos

    • tú entre mis labios

    • yo entre tu pecho

    • recostados entre la hierba y las estrellas

    • enredando nuestras manos en un silencio fulminante

    • donde el mar de lunas blancas encienden las velas

    • de un encuentro más allá de lo que el resto entienda

    • sin más contienda que nosotros

    • él uno contra el otro

    • (el)

    • el uno junto al otro

    • el uno y el otro fundidos en un nosotros

    • que seremos uno

    • hasta que el alba de amanecida

    • nos traiga nuevamente a nuestra realidad

    • como el par de amigos con los bolsillos llenos de risa

    • que la vida se encargó de encontrar

    • sin más casualidad que la de un cigarro encendido

    • y el tiempo detenido

    • donde el mundo se hice polvo

    • y nosotros lo barrimos con humoradas

      donde nuestros tormentos son solo moscas de la basura

      de esa basura que yace en los contenedores municipales

      allí están todos

      nosotros estamos aquí

      solos y acompañados

      solos y juntos

      juntos... pero nunca solos...

miércoles, 4 de abril de 2012

Siete lágrimas y un beso

Mientras ordenaba mis cuadernos grises,
y encendía la primera barricada de mis letras,
me pregunté, ¿qué sucedería?
si le preguntase si me extraña; cómo ha estado...

Se bañó de llamas mi garganta (saber es un arma poderosa)
y mis esperanzas fueron aire, mar y cenizas,
un resfriado y su fiebres me insinuaban,
que quizá usted ya ni me recuerda.

Y si quizá usted no me recuerda
debería beber más amenudo,
pues en la botella desato los nudos,
que usted misma dibujó en mi cabeza.

Allá mil años más tarde,
en el país del mañana,
podremos; quizá, amar-nos sin pensar en el ayer:
En el que yo la quería mucho, pero usted ya me había olvidado.

lunes, 2 de abril de 2012

blablabla

Mientras intentaba dormir,
me vi muerto (muerto en vida quizá esté),
y abrí los ojos treinta y dos veces,
y no desperté,
hasta que al trigésimo tercer intento,
tuve la edad del hombre de la cruz,
y me dijeron los ancianos que resucitaría.
Y al parecer sí: resucité.

Entre feriados y huevos de chocolate,
cervezas baratas y bombillas del mate,
resucité; sin carne entre los dientes,
volví para cristianos, de pecho y la piedra,
pero... ¿cuándo me librarán de todo mal?

Al despertar de mi sueño,
vi mis alas rotas,
más bocas con hambre que ostias,
y me pregunté: ¿realmente he vivido aquí mi vida?
Al preguntármelo, volví a nacer,
sin milagros, sin cruces, y sin gloria,
sin voluntad en el cielo o en la tierra,
con más prójimos que manos tendidas,
sin más paga que una sonrisa amable,
o un abrazo suyo...

¿Realmente he muerto?
¿Realmente nací?

Si aun no he nacido,
ojalá nazca y sepa hablar
Para así no perder tantos años de mi vida,
creyendo realidades fingidas,
y perdiéndome el elixir de tu inmortalidad...

domingo, 1 de abril de 2012

Lo que quizá está de moda.

Lo que quizá está de moda,
son los amoríos de una noche,
la sabiduría en mentes de coche,
o la imagen subordinando la palabra boba.

Lo que quizá esté de moda,
es beber y fumarse el mundo,
querer cambiar el mundo en segundos,
lanzar piedras porque protestar no tiene demora.

Lo quizá; solo quizá, esté de moda,
es burlarse de la poesía,
copiar y pegar frases vacías,
aparentar y mentir hora tras hora.

Lo que quizá; para muchos, esté de moda,
es una caja de imágenes mentirosas,
un audiencia hipnotizada y perezosa,
mares muertos que no pueden llevarme con sus olas

Lo que quizá; hoy en día, esté de moda,
es mutilar mis mundos irreales,
enviar toda ilusión a los barriales,
tachar de locura la nueva cura de un mañana o la deshora.

Lo que quizá; para todos, esté de moda,
no es lo que yo querría,
no se acerca a lo que regalaría,
a la miel de su piel; espanto de mi hiel, para mil vidas... para mil historias...