necesitar por extrañar es mucho más utópico,
soñar con volar se hace fácil,
desdibujar lunas de sal junto a ti sería mágico.
Quizá no soy yo, ni tú, ni somos nosotros,
somos la conjugación de la felicidad; como botella en el mar,
eres espuma que gobierna la rabia de las olas de mis escombros,
soy azúcar de la luna que acaricia el paladar de tu bienestar.
Tal vez abrazarte sea una escalera al cielo,
y tan solo eso me lleve a la inmortalidad baldía,
un abrazo dulce y amargo como pétalos del tiempo,
unión sin boca endemoniada que transforma mi miel en sabiduría.
Allá en el mar de mi sueños te vi navegando,
transformando el bosque en poema con los labios que yo sueño.
allá en un mañana lejano te esperaré gritando,
solo un abrazo me bastaría para volver a ser pequeño.
Si mi corazón se uniera al tuyo con la fuerza del aire compartido,
podría nacer mil veces con sonrisas espontáneas y hermosas,
si tan solo mis labios tímidos acariciaron los tuyos,
calmaría el huracán de mis miedos; me fundiría en tu vida ser de prosa.
Cosas que no entiendo señorita, la última flor del desierto,
una palabra suya hace que mi corazón estalle,
una sonrisa suya, un pequeño detalle,
el misterio del abrazo y el beso que mis latidos hace concierto.


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