al dormir y al desayuno,
con ronroneo gatuno,
como la trompeta de un viejo jazz.
Quiero que sonría; sonrisa de poesía,
desde su boca hasta sus oídos de pluma cobriza,
con más historia que la misma Monalisa,
más bella que el amor en sus pautas a caligrafía.
Quiero que me quiera sin motivos,
sin no sé, por qué o cuándo,
con locura, con amor o el pensamiento volando,
con nacer de los girasoles, o con las hojas muertas de un otoño perdido.
Quiero que su voz me inunde de dulzura,
como la lluvia al desierto despavorido
como la cerveza al alcohólico empobrecido
De día o de noche; por horas, como un collar de lunas.
Quiero que me quiera, doncella,
como la princesa a su príncipe azul
como el pirata del tesoro al baúl
O como los enamorados a las estrellas.
Quiero que me quiera, mariposa sincera,
como el cincel colérico a su tímida escultura
como la humanidad omnipotente a su cultura,
Quiero que me quiera pa' siempre, y por siempre... Quiero que me quiera...


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