I ntenso, gigante y pequeño,
A hora es dar un beso,
U na vez, por ejemplo.
P ara acariciar tu boca,
I ncluso la mía,
O bien acariciar ambas, ¿por qué no, niña mía?
G racias por escuchar-me,
A hora permítame su labios,
T rataría de inyectármelos a diario,
I ncluso hasta embriagarme,
T ambién podría acariciarte
A ntes poder cerrar tus párpados lapidarios.
P ero sin perder tiempo,
A hora seré directo,
J amás mi lengua tuvo miedo,
A mares, como ahora,
R etumbando los confines de mi mente el deseo,
I nundado en el caudal del beso que debo,
Timbrarte en la miel de tu boca feliz
O imaginarme en la siesta de un sueño bonito:
"Del miau, del pio, la gatita y el pajarito"


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