sábado, 11 de febrero de 2012

hipotetícamente hablando...

Y no entiendo
¿por qué pasan las horas y aun sigo creyendo en tus mentiras?
mientas o rías, allí siempre estoy yo
aplaudiendo solitario el concierto de tus expresiones
cuál fánatico del siglo veintiuno
recordando tu primer éxito en la radio de mis recuerdos
o saboreando el primer beso que me diste
quizá; soy solo el profanador de los recuerdos de un ayer iluminado
y la ley de la vida me perseguirá por no avanzar junto a ella...

Pero, ¿por qué resignarme a olvidar mi única alegría?
¿por qué no alimentar el alma de nuestra novena sinfonía?
Tranquila mi negrita, el futuro puede esperar para ambos
el presente es nuestro único regalo
y hacer de él un libro hermoso es nuestra gran misión...
Tú, pequeña luz en el mar de mi oscuridad
eres la droga más dura que la vida pudo imaginar
alimentas mi deseo, estallas mi paz
me quitas el sueño y me regalas mil sueños qué soñar
me regresas a la plenitud de un niño que ve en su futuro una pelota rodar...
El tiempo se detiene al ver el surrealismo de tus ojos frente a los míos
y se transforma en monotonía al sentirte en un lejano vacío
cuando te alejas no río
no confío
del camino me desvío
muerdo la manzana, escupo al cielo y busco la quinta pata del gato
el camino se oscurece
me equivoco
y yo sigo sin entender: ¿qué haré sin ti?!
Y es ahí cuando la vida en su quehacer me sugiere volver a leer
las palabras que tus labios me regalaron en aquel amanecer
me bajo del mundo y vuelo sin saber
que siempre te encontraré allí
en tu lejano mundo de kilómetros al mío
que el teléfono es más que palabras
y que las cámaras son más que imágenes
los libros más que páginas
y un beso más fuerte que cualquier pasión
se trata de nosotros, solo tu y yo
luchando por vencer la tragedia del amor
se trata de sonreír sobre las balas del dolor
y entre tanto delirio llorar de emoción
de una infantil canción
de una escala mayor
do, re, mi, fa, sol...

No hay comentarios:

Publicar un comentario