martes, 17 de enero de 2012

Santiagolpena,

Enrojecido los cabellos de tus nubes diurnas me pregunto,
¿será posible encerrar aquel caudal de misterios en una cuna sucia?
no entiendo, enciendo una duda y aspiro pensamientos en bruto,
la vida es un minuto, en tus calles deambulan el hambre y la lucha.

Besando mis pies la suciedad de tus calles tristes,
soy el ínfimo grano de arena que es traído a costas ajenas,
el gas desprendido del destape una cerveza de opacos tintes,
desencajado me hundo en el país de las cadenas.

Soy preso voluntario de la languidez del transantiago,
del asalto, del usurpo, de las mentiras y de los diarios,
del cantar de las bocinas, del ambulante comerciante,
de la realidad abismante, de la lectura del día a día

Santiago, el país de las mil no maravillas... ¡voy y estoy en ti!

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