Mirándote desde aquí; mi claustro mental yo te imagino; allí, con tus ojos de timidez y con tu cuerpo de fragilidad, vestida de verde inocencia con el fulgor de tus ojos de oscuridad hermosa, tiñendo mi existir de nostalgia en bruto, haciendo la pena un día y la alegría minuto, creando letras que te extrañan y lloran por ti... Mas, yo sonrío de pena, y tu lloras mis alegrías; tu llueves y el sol me brilla, estás al alcance de mis sueños, de mis dulces desvelos...
Y yo te abrazo entre una lágrima y una canción, y el mundo no deja de caerse a pedazos...
Y el mundo se me abalanza y mi voz se sigue encendiendo...
Y el viento sopla y tu fuego no se apagará por un tiempo...
Y tu sombra camina a lo lejos, y se perderá en la oscuridad...
Y en mi horizonte aflora tu ausencia...
Y en mi norte solo vive tu canción...