Sangre enlatada en cada propina,
Mil y un recuerdo de mil y una maravilla,
Zapatos lustrados en color oportuno,
Sueños rotos como cordura en pandillas,
De plata inerte bañada en rutina,
Monótona su rebelde sátira a la oficina,
Perdida sus valentía entre el café y la pesadilla,
Bebiendo pensamientos vacíos como mis ojos,
Se ilumina la mente que vuela el cielo de tus orillas,
Mar que vive en el pensamiento de un loco,
Torturando mis sueños; oprimiendo mis costillas,
Locuacidad se vende a la vuelta de la esquina,
Incluyendo de regalo personalidad y mariposas estomacales,
Restando al total de tu compra tu esencia y sueños finales,
Tu saldo final superficial reluce escapando de tu vacía escotilla.
Sin sentido alguno...


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