Un hombre que aun no perdía la inocencia, ese precioso tesoro que este mundo morboso te quita y luego te lo sirve al desayuno. Poco pelo, pocos amigos y pocas tristezas, son algunas descripciones que las letras esculpan a su persona; ya que, una imagen vale más que mil palabras, ¿no? Aunque mis líneas no lo compartan...
Un día, aquel hombre fue seducido por algo tan hermoso como voraz como las catástrofes de la naturaleza; no es el amor, si no aquella mujer que se hacía llamar "música", quien a sus treintas años de estudio, buscaba recuperar la inocencia perdida.
Y así nació algo tan espontáneo; macabro pero inusual, una relación de magia alejada de todo lo paranormal. Se unió aquel terrestre y su vida terrenal; a la perfección, al arte con colores, olores, escencias puras... Aquella capaz de unir los colores de piel, las barreras del lucro, y cuantas barricadas el hombre pusiere en frente...
De sus manos nací yo; tal vez no biológicamente, pero de aquel romance entre el creador y la diosa música nació mi verdadero "yo". Antes de aquella mi vida fue vacía; se perdía y se consumía entre el danzar del día a día, y sin remedio las depresiones y decepciones nacían... Aquella unión tomó mi alma, le enseñó que mi existencia en verdad tenía sentido y que si no vivía por ella simplemente no viviría...
Gracias música por demostrarme que la diversidad SI es buena...
Gracias música por darme la oportunidad de que seas MI vida...
Gracias música por mostrarme que si puedo demostrarle al mundo quién soy; a través de ti..
Gracias música por mostrarme que si puedo demostrarle al mundo quién soy; a través de ti..
Gracias música; simplemente, por ser quien me ha enseñado lo que será de mi vida...


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