El poder de un sueño... Cambiar tu día, tu semana, cambiar el tejido del mes y los colores del año... Se encadilan de desconcierto, vaciandose en el desierto del desconsuelo, mi sol, mi luna, mi suelo...
Al cubrir con su manto de estrellas y fugaz oscuridad la noche, caigo en sus redes y soy presa de sus tentaciones, alegrías, desiluciones, como el rocio que juega con el alba del amanecer, maldito amanecer, bendito amanecer, cuantos calificaciones para el causante de mis penas... Penas luminosas como también alegrías opacas, que se mezclan entre mi sangre y mis delirios, que son mi creación, mi ilusión, mi perdición, mi salvación... El fruto de mí.
El poder de un sueño... He perdido la calma y el silencio me consume léntamente, perdiendome en sus garras he caido en sus artimañas. Me confude, y me ofreció el mejor sueño que yo pudiere soñar, que pudiese sentir en mis brazos, y que con frialdad me pudo arrebatar, dejándome perdido en la crueldad de la vida, la mayor fuente de sabiduria, que pone pruebas a cumplir, aprender de ellas, luchar contra ellas, luchar por ella... ¿Dónde estás? ¿Eras sólo un sueño?
El poder de un sueño.
La limítrofe realidad que me atrapa.
La monotonía del "ser un humano".
Vivir es mi trabajo; sobrevivir es mi trofeo.
No soy el bronce refinado entre hermanos en bruto, solo procuraré mejorar.
Sigo pasmado por "el poder de un sueño".
viernes, 9 de octubre de 2009
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