sábado, 22 de agosto de 2009

Espejo.

-Hola -dijo una voz tibia-. Sacándome de un plácido sueño.
-¿Quién eres? -respondí desconcertado.
-Quizá creas estar loco; mas, soy el espejo, la cuna de los pretenciosos -afirmó con tal seguridad que pude sentir la realidad de sus palabras.
Recientemente habían acaecido las tres de la mañana, y comenzaba un conversasión de recíproco interes, porque el me quería enseñar algo, y yo estaba buscando su enseñanza.
-¿A qué se debe esta paranormal conversación? -respondí buscando sin disimulo el motivo. Generalmente interactuo solo con humanos y mi subconciente.
-Respondes como un joven corriente; pero no lo eres -afirmó nuevamente-. Porque te aseguro que no son muchos los que prestarían atención a una conversación como esta; por que es lógico que te creerán un loco al contar este suceso.
Temblaba. El frio y la incertidumbre me corroían.
-Debo ser directo; no tengo escapatoria, no quiero huir por lo demás -pensé sereno ante mi enjambre de dudas.
-Quiero ser transparente ante todo -dije lanzando mis pensamientos-. Y te agradecería que busques ser directo ante todo; yo no miento generalmente, quisiera que hablaramos transparentemente.
-Me gusta eso -Dijo con voz afable-. Quiero que pongas atención. Mo quiero escuchar nunca más que te atraiga por lo superficial. También quiero que nunca sientas complejo o alguna sensación desagradable por tu cuerpo, porque es solo una corteza, la cual no te permite ver lo hermoso, y que hora te lo permitiré.
Juro por Dios, que es mi propuesta de vida.
El cuerpo es solo carne que algún dejará este superficial mundo, si lográs embellecer tu alma, pulilar; darle un puro y sincero lustro, encontrarás la vida con un dejo de alegría.

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