El Pro y el Contra, ¿el principio o el fin?, ¿a qué apuestas tú?, es fácil vivir en la corriente de este río; porque no eres más que una gota de él, mas, la difícil tarea de cada vida es cortar esa corriente y formar sus propias doctrinas; eso intento yo, para alimentar mi alma de algo innovador.
Quisiera ser la primera hoja que decide caerse en el otoño, burlándome de las verdes pero opacas hojas que buscan cobijo en el seno maternal de su árbol, aunque se mientan y sepan que en cinco minutos más caerán porque el viento y el destino lo imponen. Así como aquella hoja, quiero adelantarme a la rutina e imponer la imprevisión de mi curioso itinerario, romper esquemas y sacarle la lengua a las leyes, darle la espalda a la rectitud y cantarle solemnemente al amor; tan anormal como eso.
Una calle es el laberinto de cruzarse a la gente y también es el desafío de saludarla, de decirle cuanto la extrañabas mordiendote en la lengua que ni siquiera recordabas su nombre, tan insensato como eso, tan hipócrita como eso, quiero olvidar lo común para optar por la excelencia de la innata de lo impredecible, impredeciblemente mío y que nadie sabría descifrar, indescifrablemente mío, como un código de la vida será mi vida.
El Corán tan imposiblemente cristiano; ya que ni las más grandes instituciones podrán olvidar sus diferencias, ¿por qué debería hacerlo yo?, no lo se, todos se lo preguntan.. Pero, de eso se trata, ¿no?, de olvidar la moneda que te robo tu amigo, por más hambre que hubieses pasado. Se trata de alegrarte por el hambre que no paso él... Se trata de ser feliz por la gente que quieres y la gente que tiene el potencial de ser querida por ti, para darle una cucharada de fraternidad a la desabrida sopa de esta sociedad, que te pinta de azul el fuego que te está quemando.
Se trata de ser un poco mejor.


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